Miré a mi alrededor y la ausencia de color me sorprendió, el cielo estaba encapotado, gris como nunca lo había visto, las hojas de los árboles tampoco conservaban su característico color verde, más bien parecía que se habían desteñido, que el mundo entero había perdido su color y con él, parte de su encanto.
Me encontraba sola en aquel lugar, sin saber cómo había llegado ni como salir de ahí.
Entonces, comencé a correr, desesperada sin saber a donde ir, pero por más que corría me encontraba siempre en el mismo lugar, la calle se hacía larga, y más larga a medida que la iba recorriendo, una calle recta, sin esquinas, con las mismas casas, los mismos árboles, y el mismo cielo gris. Cuando paré de correr la calle volvió a ser la que era en un principio. No entendía nada... ¿No había lógica en aquel lugar? Tendría que pensar una solución rápido si quería salir viva de ahí.


